El color antes no estaba visto como un elemento en el diseño de la obra, era solo importante en el ámbito decorativo. Pero, ya no es así, ¿lo has notado?

 

Los arquitectos de la modernidad buscaban la pureza de la forma, la imagen de esta arquitectura se representaba en blanco, según la imaginación colectiva. La arquitectura de color blanco se entiende a menudo como directa, clara y sincera. La arquitectura moderna se asoció con el uso de superficies blancas para resaltar la composición volumétrica.

Sin embargo, entre 1920 y 1930 se implementó la teoría del color, en donde estuvieron presenten los arquitectos: Le Corbusier, Theo van Doesburg, el grupo de Stijl y Bruno Taut, creando lo que ahora llamamos arquitectura modernista.

 

Alejándose del uso del color como decoración, una variedad de enfoques dictan su uso, aspecto que se considera cuidadosamente desde el inicio del proceso de diseño.

 

Los proyectos recientes que componen una oposición entre la arquitectura blanca y la arquitectura en color:

 

“También se puede observar en la Weissenhofsiedlung, proyecto inaugurado en 1927 en Stuttgart, Alemania, el cual reunió a los arquitectos más renombrados del Deutscher Werkbund para contribuir al plan maestro dirigido por Mies van der Rohe. A pesar del nombre, que se traduce como “asentamiento de casas blancas”, solo un tercio de las unidades eran, de hecho, completamente blancas”. (ArchDaily, 2023)